REMY UNO

Remy Uno. Nacido en 1978 en Marsella-Francia.

Remy Uno se inicia en el mundo del grafiti a finales de la década de los noventa. En el año 2002, crea junto a otros artistas, el colectivo Lartmada. Desde entonces, este colectivo ha sido invitado a pintar y exponer sus muestras del “más artístico y pequeño vandalismo posible” en muchas ciudades del mundo como Sao Paulo, Nueva York, Caracas, Moscú, Londres, Johannesburgo, México o Yaundé. Desde hace unos años, Remy Uno se centra en el desarrollo de su obra sobre lienzo, a través de retratos íntimos en los que busca profundizar en el ser humano a través de situaciones e historias sencillas.

Remy Uno es un artista que disecciona, que corta los cuerpos con colores claros y movimientos energéticos, que descompone y deconstruye lo clásico para construir una nueva realidad neoexpresionista. El trabajo de este artista es más que el dominio de una técnica impecable –algo que nos queda claro al ver su habilidad con la pintura-, es una nueva proposición creada sobre una realidad fragmentada con ciertos susurros de Pop y de comic. Esta fragmentación nos permite detenernos en cada sección del festival de color y movimiento majestuoso de un artista que rompe con los esquemas sin abandonar el cuerpo como punto de partida e inspiración para la libertad de sus composiciones.  La obra de Remy Uno nos recuerda a la fuerza y al color de grafitis como los del norteamericano David Walker o el español Gonzalo Borondo. Este poeta urbano que hace de sus lienzos una explosión de dentro hacia fuera integra la figura y el fondo como un solo ente. Su obra es un todo indivisible que nos propone una aproximación más íntima a un arte con aliento urbano, a un streetart de un pintor de lienzo y a la paleta de un osado graffitero inspirado en la fuerza y el poder de Rembrandt, en la luz de los paisajes de Turner, en las descomposiciones de Alex Kanevsky, en las más bien composiciones de Dan Voinea o el inside o outside power de Conor Harrington.